Cuando se produce un terremoto, una de las primeras informaciones que aparece en los medios y en los canales oficiales suele ser un dato como “magnitud 6,5”, acompañado de otros valores como la profundidad, el epicentro o la intensidad.
Pero ¿qué significa realmente cada uno de estos datos? ¿Es lo mismo un terremoto de magnitud 6 que uno de intensidad VI? ¿Un terremoto más profundo es menos peligroso? ¿Qué diferencia existe entre el epicentro y el hipocentro? ¿Se sigue utilizando la escala de Richter?
Comprender estos conceptos permite interpretar correctamente la información sobre terremotos y entender por qué dos terremotos con una magnitud similar pueden producir consecuencias muy diferentes.
Además, en regiones sísmicamente activas de Sudamérica, como Chile, Perú, Ecuador o Colombia, conocer estos conceptos resulta especialmente importante debido a la intensa actividad tectónica asociada a la interacción de placas.
¿Qué es un terremoto?
Un terremoto, también denominado sismo o temblor de tierra, es un fenómeno producido por la liberación repentina de energía en el interior de la Tierra. Esta energía genera ondas sísmicas que se propagan por el terreno y pueden producir movimiento y vibración en la superficie.
Los terremotos pueden producirse por diferentes mecanismos, aunque una de las causas principales son los movimientos y rupturas asociados a las fallas tectónicas.
La información de un terremoto se obtiene mediante redes de estaciones sismológicas que registran las ondas producidas por el evento y permiten determinar, entre otros parámetros, su localización, profundidad y magnitud.
Magnitud de un terremoto: ¿qué significa?
La magnitud es una medida relacionada con el tamaño del terremoto y con la energía liberada durante el proceso de ruptura.
Una característica fundamental es que un terremoto tiene una magnitud determinada en una escala concreta, independientemente de que sus efectos puedan ser muy diferentes de un lugar a otro.
Por ejemplo, un terremoto puede tener una magnitud de 7,0, pero las personas que se encuentren cerca del epicentro pueden experimentar un movimiento mucho más intenso que quienes estén a cientos de kilómetros.
La magnitud, por tanto, no describe directamente los daños producidos en una ciudad concreta.
El USGS diferencia claramente entre magnitud, que mide el tamaño del terremoto en su fuente, e intensidad, que describe cómo se experimenta el movimiento en un lugar determinado.
¿Se sigue utilizando la escala de Richter?
La llamada escala de Richter es probablemente la forma más conocida de hablar de la magnitud de un terremoto, pero su utilización como referencia general para todos los terremotos es una simplificación.
La magnitud local, históricamente asociada a la magnitud Richter, fue desarrollada para determinados terremotos y tiene limitaciones cuando se aplica a eventos de gran tamaño.
Actualmente, para terremotos importantes se utiliza habitualmente la magnitud de momento (Mw), que permite caracterizar mejor los grandes terremotos y no presenta la misma limitación de saturación que la magnitud local.
El Centro Sismológico Nacional de Chile explica que la magnitud local (ML), originalmente asociada a la magnitud Richter, se satura para terremotos grandes, mientras que la magnitud de momento (Mw) resulta especialmente útil para caracterizar eventos de mayor tamaño.
Por eso, cuando vemos en un informe oficial que un terremoto ha tenido una magnitud Mw 7,5, estamos ante una medida de magnitud de momento.
¿Qué significa que la escala de magnitud sea logarítmica?
Las escalas de magnitud son logarítmicas. Esto significa que una diferencia aparentemente pequeña en el número representa una diferencia importante en el tamaño del terremoto y en la energía liberada.
Como ejemplo, un terremoto de magnitud 5 libera aproximadamente 32 veces más energía que uno de magnitud 4.
Un terremoto de magnitud 6 libera aproximadamente 32 veces más energía que uno de magnitud 5 y alrededor de 1.000 veces más que uno de magnitud 4.
Esta relación es una de las razones por las que no debemos interpretar la magnitud como una escala lineal.
El INSIVUMEH de Guatemala explica esta relación utilizando precisamente el ejemplo de magnitudes 4 y 5.
¿Qué es el epicentro?
El epicentro es el punto situado en la superficie terrestre que se encuentra directamente sobre el lugar del interior de la Tierra donde comienza la ruptura sísmica.
Por eso, cuando una noticia indica que el epicentro se encuentra a determinada distancia de una ciudad, está proporcionando una referencia geográfica en superficie.
Sin embargo, el epicentro no es el punto donde se inicia físicamente el terremoto.
Ese punto se denomina hipocentro.
¿Qué es el hipocentro?
El hipocentro, también denominado foco sísmico, es el punto del interior de la Tierra donde se inicia la ruptura que genera el terremoto.
Su localización se expresa mediante coordenadas geográficas y profundidad.
Por tanto:
Hipocentro = lugar donde comienza la ruptura en el interior de la Tierra.
Epicentro = punto de la superficie situado directamente sobre el hipocentro.
Esta diferencia es especialmente importante cuando analizamos la profundidad de un terremoto.

La profundidad de un terremoto
La profundidad indica la distancia entre la superficie terrestre y el hipocentro.
El USGS clasifica, con fines científicos, los terremotos según su profundidad en tres grandes grupos:
Terremotos superficiales: entre 0 y 70 kilómetros.
Terremotos intermedios: entre 70 y 300 kilómetros.
Terremotos profundos: entre 300 y 700 kilómetros.
Estas categorías son una clasificación utilizada por el USGS y no deben interpretarse como una escala directa de peligrosidad.
¿Un terremoto profundo es menos peligroso?
No necesariamente.
La profundidad es un factor muy importante, pero no permite determinar por sí sola la peligrosidad de un terremoto.
En general, a igualdad de otras condiciones, un terremoto superficial puede producir movimientos más fuertes en la superficie sobre la zona próxima a la fuente que un terremoto de la misma magnitud situado mucho más profundo, porque las ondas tienen menos distancia que recorrer y sufren menor atenuación.
El Centro Sismológico Nacional de Chile señala que un terremoto ocurrido a 10 kilómetros de profundidad puede sentirse con mayor intensidad que uno ocurrido a 50 kilómetros, debido a la atenuación de la energía con la distancia a la fuente.
Sin embargo, los terremotos intermedios y profundos también pueden sentirse a grandes distancias y producir efectos relevantes.
Por ello, no debemos utilizar únicamente la profundidad para decidir si un terremoto es peligroso.
Magnitud e intensidad: dos conceptos diferentes
Esta es probablemente una de las diferencias más importantes que debemos conocer.
La magnitud mide el tamaño del terremoto.
La intensidad describe los efectos y la fuerza del movimiento sísmico en un lugar concreto.
Un mismo terremoto puede tener una única magnitud, pero diferentes intensidades en distintas localidades.
Por ejemplo, imaginemos un terremoto de magnitud 7,0. Una población situada cerca de la zona de ruptura podría experimentar una intensidad muy elevada, mientras que otra población situada a cientos de kilómetros podría experimentar un movimiento mucho menor.
Por eso es incorrecto decir que “un terremoto de magnitud 7 tiene intensidad 7”.
Son conceptos diferentes.
El USGS y el Centro Sismológico Nacional de Chile establecen esta diferenciación de forma explícita.
¿Qué es la escala de Mercalli?
La Escala de Intensidad de Mercalli Modificada describe los efectos de un terremoto en un determinado lugar.
A diferencia de las escalas de magnitud, que se calculan a partir de registros sísmicos, la intensidad se relaciona con lo que las personas experimentan y con los efectos observables sobre edificios, objetos y terreno.
La escala utiliza números romanos del I al XII.
De forma general:
I: el terremoto no es percibido por las personas.
II-III: movimiento débil, perceptible en determinadas circunstancias.
IV-V: movimiento claramente perceptible y posibles efectos menores.
VI-VII: pueden aparecer daños en determinadas construcciones.
VIII-IX: daños importantes en estructuras vulnerables.
X-XII: efectos extremadamente severos y destrucción generalizada en las zonas más afectadas.
La interpretación exacta de cada grado depende de la escala utilizada y de las características del lugar.
En Chile, por ejemplo, se utiliza la Escala de Intensidad de Mercalli Modificada con doce niveles.
¿Por qué un terremoto produce más daños en unos lugares que en otros?
La magnitud es importante, pero no es el único factor que determina los daños.
Entre los elementos que pueden influir encontramos:
Magnitud del terremoto.
Profundidad del hipocentro.
Distancia a la fuente sísmica.
Características geológicas del terreno.
Tipo de suelo.
Características y calidad de las construcciones.
Densidad de población.
Duración y características del movimiento.
Tipo de falla y mecanismo de ruptura.
Posibles deslizamientos de tierra.
Posibilidad de tsunami en determinados terremotos submarinos.
El tipo de terreno puede tener una influencia considerable. El USGS explica que las condiciones geológicas locales pueden modificar notablemente la intensidad del movimiento registrado en superficie.
Esto explica por qué dos lugares relativamente próximos pueden experimentar movimientos diferentes durante el mismo terremoto.
¿Por qué hay tantos terremotos en Sudamérica?
Una parte fundamental de la actividad sísmica de Sudamérica está relacionada con la interacción entre placas tectónicas.
En la costa occidental del continente, la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana, en un proceso conocido como subducción.
Esta interacción tectónica afecta especialmente a países como Chile y Perú y está relacionada con una intensa actividad sísmica.
El USGS ha documentado numerosos terremotos asociados a la subducción de la placa de Nazca bajo Sudamérica. Por ejemplo, el terremoto de magnitud 7,2 registrado en Perú en 2022 tuvo su origen a unos 220 kilómetros de profundidad dentro de la placa de Nazca subducida.
La zona de subducción situada frente a las costas de Perú y Chile es capaz de producir terremotos muy grandes.
De hecho, algunos de los mayores terremotos instrumentales de la historia han ocurrido en esta región, incluido el terremoto de Valdivia de 1960, de magnitud 9,5, y el terremoto del Maule de 2010, de magnitud 8,8.
Terremotos superficiales, intermedios y profundos en Sudamérica
La subducción de la placa de Nazca también ayuda a explicar por qué en Sudamérica pueden producirse terremotos a diferentes profundidades.
En determinadas zonas de Perú, Bolivia, Argentina y Brasil se han registrado terremotos intermedios y profundos asociados a la placa de Nazca que se introduce bajo el continente.
Estos terremotos pueden alcanzar varios cientos de kilómetros de profundidad.
Por ejemplo, el USGS señala que en la región de la placa de Nazca se han localizado terremotos de hasta aproximadamente 650 kilómetros de profundidad.
Esto demuestra que la profundidad es una variable fundamental para interpretar correctamente un terremoto en Sudamérica.
¿Qué relación existe entre un terremoto y un tsunami?
Los terremotos también pueden provocar tsunamis, pero no todos los terremotos generan un tsunami.
El riesgo es especialmente relevante cuando un terremoto se produce bajo el océano y provoca un desplazamiento importante del fondo marino, especialmente en sentido vertical.
Los terremotos asociados a zonas de subducción son capaces de producir este tipo de deformación.
El USGS explica que el tsunami generado por el terremoto de Sumatra de 2004 estuvo relacionado principalmente con el desplazamiento vertical del fondo oceánico producido por la ruptura de una falla de subducción.
Por este motivo, los terremotos submarinos de gran magnitud en zonas de subducción requieren una especial atención desde el punto de vista del riesgo de tsunami.
En las zonas costeras de países como Chile, la información sísmica y las alertas de tsunami forman parte de los sistemas oficiales de emergencia. SENAPRED contempla protocolos específicos de evacuación ante amenazas de tsunami asociadas a terremotos.
¿Qué significa la información que aparece en un informe sísmico?
Cuando un organismo sismológico publica un terremoto, podemos encontrar información similar a esta:
Magnitud: 6,8 Mw
Indica el tamaño del terremoto calculado mediante magnitud de momento.
Profundidad: 25 km
Indica que el hipocentro se encuentra aproximadamente a 25 kilómetros bajo la superficie.
Epicentro: 40 km al oeste de una determinada localidad
Indica la ubicación del punto de la superficie situado sobre el hipocentro y su distancia respecto a la localidad de referencia.
Intensidad: VI
Describe los efectos observados o reportados en un determinado lugar según la escala de intensidad utilizada.
Es importante recordar que los primeros datos publicados tras un terremoto pueden ser revisados posteriormente a medida que llegan nuevos registros y se realizan análisis más completos. Los propios organismos sismológicos pueden publicar diferentes estimaciones de magnitud durante las primeras fases de análisis.
¿Qué factores debemos mirar para valorar un terremoto?
Cuando se produce un terremoto, no deberíamos fijarnos únicamente en el número de magnitud.
Para comprender mejor su posible impacto hay que observar conjuntamente:
1. Magnitud
¿Cuál ha sido el tamaño del terremoto?
2. Profundidad
¿A qué profundidad se encuentra el hipocentro?
3. Localización
¿Dónde se encuentra el epicentro respecto a zonas habitadas?
4. Intensidad
¿Qué efectos se están registrando en las diferentes localidades?
5. Tipo de terreno
¿Existen condiciones geológicas que puedan amplificar el movimiento?
6. Características de las construcciones
¿Los edificios están preparados para resistir movimientos sísmicos?
7. Riesgos secundarios
¿Existe riesgo de tsunami, deslizamientos, incendios, fugas de gas, daños en infraestructuras u otros peligros derivados?
Esta combinación de factores proporciona una imagen mucho más completa que la magnitud por sí sola.
¿Qué ocurre después de un gran terremoto?
Un terremoto importante puede ir seguido de réplicas, que son nuevos terremotos que se producen después del evento principal.
Las réplicas pueden producirse durante horas, días, semanas o incluso más tiempo después del terremoto principal, y su frecuencia suele disminuir con el tiempo.
Desde el punto de vista de la emergencia y el rescate, las réplicas representan un riesgo adicional porque pueden provocar nuevos desprendimientos, modificar estructuras ya dañadas y generar condiciones de trabajo peligrosas.
Por este motivo, después de un terremoto importante es fundamental seguir las indicaciones de los servicios de emergencia y evitar acceder a edificios dañados sin autorización o evaluación de seguridad.
¿Se pueden predecir los terremotos?
Actualmente no es posible predecir con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto concreto.
La ciencia sísmica permite identificar zonas con mayor peligro sísmico, estudiar las fallas, analizar la actividad tectónica y elaborar mapas de peligrosidad, pero no existe un método científico que permita indicar con precisión que un determinado terremoto ocurrirá en un lugar y momento concretos.
Por ello, la preparación, la prevención y la educación de la población son elementos fundamentales para reducir el impacto de los terremotos.
¿Qué podemos hacer como ciudadanos?
La preparación ante terremotos comienza antes de que se produzca el evento.
Conocer las recomendaciones oficiales de protección civil, identificar las zonas seguras de nuestra vivienda, saber cómo cortar determinados suministros cuando sea necesario y tener preparado un plan familiar de emergencia puede marcar una diferencia importante.
Durante un terremoto, las recomendaciones concretas pueden variar según el país y las circunstancias, por lo que siempre deben seguirse las instrucciones de los organismos oficiales de emergencia.
En zonas costeras con riesgo de tsunami, además, es fundamental conocer previamente las rutas de evacuación y las zonas de seguridad establecidas por las autoridades.
Una magnitud no cuenta toda la historia
Cuando vemos que un terremoto ha alcanzado una determinada magnitud, estamos conociendo una parte importante de la información, pero no toda.
La magnitud nos habla del tamaño del terremoto.
La intensidad nos indica cómo se ha sentido y qué efectos ha producido en un lugar concreto.
La profundidad nos indica dónde se ha iniciado la ruptura respecto a la superficie.
El hipocentro identifica el punto de inicio de la ruptura en el interior de la Tierra.
El epicentro es su proyección sobre la superficie.
Y factores como el terreno, las construcciones, la distancia, el tipo de falla y los posibles fenómenos secundarios determinan en buena medida cómo puede afectar el terremoto a una población.
En regiones sísmicamente activas como Sudamérica, donde la interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana genera una intensa actividad sísmica, comprender estos conceptos es especialmente importante.
Desde Bomberos Búsqueda y Rescate España consideramos que la información y la preparación también forman parte de la prevención. Conocer qué significa cada dato de un terremoto permite interpretar mejor la información oficial y, sobre todo, entender por qué la preparación de la población y de los equipos de emergencia resulta fundamental cuando ocurre una gran emergencia.
Fuentes y organismos de referencia
Para la elaboración de este artículo se han contrastado los conceptos científicos y técnicos con información publicada por organismos sismológicos y de referencia internacional, entre ellos el United States Geological Survey (USGS), el Centro Sismológico Nacional de Chile, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) y el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (INSIVUMEH).
